Principales pruebas diagnósticas

El diagnóstico de la epilepsia se apoya en diversas pruebas que permiten evaluar la actividad eléctrica del cerebro, identificar lesiones estructurales y localizar con precisión el origen de las crisis. Desde el EEG convencional hasta técnicas avanzadas como la MEG, la SEEG, la RMN Cerebral (con o sin contraste), el PET o el SPECT. Cada prueba tiene un propósito específico dentro del proceso diagnóstico.

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Electroencefalograma (EEG)

Un electroencefalograma (EEG) es un examen no invasivo que registra la actividad eléctrica generada por las neuronas de la corteza cerebral. Es la primera prueba diagnóstica que solicita el neurólogo. Se coloca una serie de electrodos en el cuero cabelludo para medir las oscilaciones eléctricas que se producen en el cerebro, con una resolución temporal muy alta (en milisegundos).

A partir de estas señales se obtienen ritmos característicos (alfa, beta, theta, delta) que reflejan estados de vigilia, sueño y diversos procesos cerebrales. Su utilidad principal es detectar patrones anómalos que pueden asociarse a epilepsia, lesiones, trastornos del sueño u otros cambios en la función cerebral. No obstante, el EEG mide actividad eléctrica y no ofrece una imagen estructural detallada del cerebro.

En la práctica, el EEG se realiza colocando electrodos con una pasta conductora para asegurar buen contacto. Se usa un sistema de colocación llamado 10-20 (o variantes) para distribuir los electrodos y registrar la actividad respecto a un electrodo de referencia. La grabación suele durar entre 20 y 60 minutos, aunque a veces se prolonga si se quiere registrar durante el sueño o realizar monitorización prolongada (ambulatoria, nocturna o de varias horas). Durante la prueba pueden aplicarse estímulos o condiciones específicas para activar respuestas.

Existen modalidades diferentes: EEG rutinario de corta duración, EEG de sueño, video-EEG de larga estancia y monitorización en cuidados intensivos, cada una con indicaciones distintas. Un EEG puede ser normal incluso en personas con epilepsia y, en otras ocasiones, puede mostrar hallazgos no concluyentes que requieren seguimiento. Los resultados deben interpretarse junto con la historia clínica y, a veces, con otros estudios de imagen o pruebas clínicas.

Magnetoencefalografía (MEG)

La magnetoencefalografía (MEG) es una técnica de neuroimagen funcional no invasiva que registra los campos magnéticos generados por la actividad eléctrica del cerebro. Los campos detectados provienen principalmente de las corrientes postsinápticas de las neuronas piramidales de la corteza, especialmente cuando sus orientaciones son tangenciales al cráneo.

Sus sensores, muy sensibles a campos en el rango de femtotesla a picotesla, se colocan en un casco dentro de una sala con blindaje magnético para minimizar el ruido externo. Gracias a esto, ofrece una excelente resolución temporal (milisegundos) y, para estructuras superficiales, una resolución espacial razonable, sin usar radiación.

En la práctica, el paciente se coloca con la cabeza dentro del casco de sensores en una sala blindada. Se pueden registrar respuestas evocadas ante estímulos sensoriales o motores, o grabaciones en reposo para analizar ritmos cerebrales y conectividad. Las señales se procesan con modelos de inversión para localizar las fuentes neuronales que generan la actividad. Es común realizar MEG junto con EEG para mejorar la precisión de la localización.

Entre sus aplicaciones clínicas destacan la planificación quirúrgica en epilepsia refractaria y el mapeo de áreas elocuentes del cerebro. Sus ventajas incluyen excelente resolución temporal y buena localización de actividad cortical sin radiación; sin embargo, tiene limitaciones como menor sensibilidad a estructuras profundas, alto costo y la necesidad de un entorno especializado con blindaje magnético. A menudo se complementa con otras pruebas de imágenes, como RM o PET, para obtener una visión más completa.

Estereoelectroencefalograma (SEEG)

La estereoelectroencefalografía (SEEG) es una técnica invasiva de monitorización de la actividad eléctrica cerebral que utiliza electrodos de profundidad implantados de forma estereotáctica para registrar la actividad de estructuras cerebrales profundas y de la corteza. A diferencia del EEG convencional, que usa electrodos en el cuero cabelludo, la SEEG proporciona un muestreo tridimensional de redes neuronales.

Puede captar actividad de áreas mesiales o interiores del cerebro, como el hipocampo o el giro parahipocampal, así como de orbitofrontal, ínsula y otras regiones profundas. Su objetivo principal es localizar con precisión la zona epileptógena o las redes funcionales que contribuyen a la enfermedad.

En la práctica, se planifica con imágenes previas (resonancia magnética, TAC y co-registro) para definir blancos anatómicos y vías de acceso. Con un sistema estereotáctico (frame-based o frameless), se realizan pequeñas perforaciones y se insertan múltiples electrodos de profundidad en posiciones seguras y bien distribuidas según la hipótesis clínica. Tras la implantación, el paciente queda bajo monitorización en el hospital durante varios días a semanas para registrar crisis y actividad interictal.

Sus indicaciones principales son la epilepsia refractaria en la que no se ha podido definir el origen de las crisis con métodos no invasivos y se plantea resección quirúrgica o neuromodulación. Ventajas clave: muestreo tridimensional y de estructuras profundas, alta resolución temporal y la posibilidad de mapear funciones cerebrales en áreas difíciles. Limitaciones: procedimiento invasivo con riesgos de hemorragia e infección, necesidad de un centro con experiencia y equipamiento especializado; no es una prueba de primera línea para todos los pacientes.

Tomografía Axial Computerizada (TAC)

Un TAC (Tomografía Axial Computerizada), es una prueba de diagnóstico por imagen que utiliza Rayos X y tecnología informática para obtener imágenes detalladas del interior del cuerpo. Permite visualizar órganos, huesos, vasos sanguíneos y tejidos con gran precisión.

Durante la exploración, el paciente se tumba en una camilla que se desplaza a través de una anillo escáner. El equipo toma múltiples imágenes desde diferentes ángulos. Posteriormente, un ordenador las combina para crear cortes transversales del cuerpo. Es una prueba rápida, indolora y muy utilizada en medicina.

Ayuda a detectar lesiones, hemorragias, tumores, infecciones y otras alteraciones. En neurología, se emplea con frecuencia para estudiar el cerebro tras traumatismos o ante síntomas neurológicos. En algunos casos se administra un contraste para mejorar la visualización de diferentes estructuras. Los resultados son analizados por un médico especialista en radiología para orientar el diagnóstico y tratamiento.

Esta prueba de imagen, se podría decir, que, junto al Electroencefalograma, es básica para el diagnóstico preciso de la epilepsia (entre otras). 

Resonancia Magnética Nuclear Cerebral (RMN Cerebral)

La Resonancia Magnética Nuclear Cerebral (RMN Cerebral), es una prueba de diagnóstico por imagen que permite obtener imágenes detalladas del cerebro. Utiliza un potente campo magnético y ondas de radio, sin emplear radiación ionizante. 

Permite visualizar con gran precisión las estructuras cerebrales y los tejidos blandos. Cabe resaltar que existen equipos con más resolución que se suelen usar cuando los especialistas se encuentran con tipos de epilepsia más complejas, como la epilepsia refractaria. Se utiliza para detectar tumores, malformaciones, infecciones y enfermedades neurológicas. También ayuda a identificar lesiones provocadas por traumatismos o accidentes cerebrovasculares.

Es una herramienta fundamental en el estudio de la epilepsia y otras alteraciones del sistema nervioso. Durante la exploración, el paciente permanece acostado dentro de un equipo con forma de túnel, aunque para los pacientes con claustrofobia, existen equipos abiertos. La prueba es indolora, aunque suele resultar algo ruidosa y puede prolongarse entre 20 y 60 minutos.

En algunos casos se puede administrar un contraste intravenoso (lo veremos más adelante), para mejorar la visualización de determinadas áreas. La información obtenida permite a los médicos realizar diagnósticos más precisos y planificar el tratamiento adecuado.

Como la anterior, la Resonancia Magnética es una de las pruebas básicas de más precisión para la detección de la epilepsia, junto al Electroencefalograma.

Resonancia Magnética Nuclear Cerebral (RMN Cerebral) con contraste

Esta prueba de imagen permite obtener imágenes detalladas del cerebro y sus estructuras. Antes o durante la exploración se administra un contraste intravenoso, generalmente a base de gadolinio, que ayuda a resaltar determinadas zonas del cerebro. Gracias a este contraste, es posible detectar con mayor precisión tumores, inflamaciones, infecciones, alteraciones vasculares y lesiones neurológicas.

La prueba es indolora y no invasiva, aunque requiere, como la anterior, a permanecer inmóvil durante la duración de la misma. Cualquier movimiento (voluntario o involuntario), podría arruinar la prueba y se tendría que repetir. En cuanto a seguridad, el gadolinio es seguro para la mayoría, pero existe un riesgo muy reducido de reacciones a la sustancia, sobre todo a personas con la función renal comprometida, existe, lógicamente, un aumento potencial de efectos adversos, por ello a pacientes con estos problemas renales, hay que evaluar los pros y los contras a la hora de realizar la prueba y puede optarse por elegir un contraste menos agresivo.

Las imágenes obtenidas permiten al especialista evaluar tanto la anatomía como posibles alteraciones patológicas. Es una herramienta fundamental en el diagnóstico y seguimiento de numerosas enfermedades neurológicas. Además, ayuda a planificar tratamientos y valorar su evolución. Los resultados son interpretados por un médico especialista en radiología.

Cabe destacar que este tipo de prueba de neuroimagen es, en determinados casos, una prueba secundaria o complementaria, pues se suele utilizar para el diagnóstico de distintos tipos de epilepsia más rebeldes, como la epilepsia refractaria.

Tomografía por Emisión de Positrones (PET)

La Tomografía por Emisión de Positrones (PET), es una prueba de diagnóstico por imagen que permite observar el funcionamiento de los órganos y tejidos del cuerpo. Consiste en la administración de una pequeña cantidad de un radiofármaco, generalmente FDG (F-18 Fluorodeoxiglucosa), que se acumula en tejidos con alta actividad metabólica. Cuando el radiofármaco emite positrones, se producen pares de fotones gamma que la cámara PET detecta para crear imágenes que reflejan la actividad celular.

En la práctica, se inyecta el radiofármaco por vía intravenosa y, tras un periodo de captación (usualmente 30–60 minutos), el paciente se coloca en el escáner para obtener las imágenes. A menudo se combina con una TC (PET‑CT) o con una RM (PET‑MRI) para obtener la ubicación anatómica y corregir la atenuación de la señal, lo que facilita interpretar dónde ocurre la mayor actividad metabólica. La exploración es relativamente rápida y, según el protocolo, puede requerir ayuno o control de la glucosa sanguínea.

Se considera una prueba secundaria o complementaria, ya que puede ser combinada con otras pruebas diagnósticas. Por ejemplo, la PET puede detectar un posible foco epileptógeno, pero no ser concluyente. Además, debido al alto costo de estos aparatos, la especial cualificación necesaria y a la producción del radiofármaco, no esta disponible en todos los hospitales, sino en grandes centros de referencia y hospitales privados. 

Tomografía Computerizada por Emisión de Fotón único (SPECT)

La Tomografía Computerizada por Emisión de Fotón único (SPECT), es una técnica de medicina nuclear que genera imágenes tridimensionales de la distribución de radiotrazadores emitidos por el cuerpo. Estos trazadores emiten fotones gamma detectables por una cámara gamma, y la información recogida desde diferentes ángulos se reconstruye para mostrar la perfusión o la actividad metabólica de los tejidos, según el trazador utilizado.

En la práctica, se administra por vía intravenosa un radiotrazador y, tras un periodo de captación, el paciente se coloca en el escáner SPECT. El equipo gira alrededor del cuerpo y registra los fotones gamma desde múltiples posiciones; con estos datos se reconstruyen imágenes en cortes tridimensionales.

Los trazadores más comunes incluyen Tc-99m para perfusión miocárdica o cerebral (p. ej., Tc-99m-sestamibi, Tc-99m-tetrofosmin, Tc-99m-HMPAO, Tc-99m-ECD), aunque existen otros para diferentes indicaciones. A veces se añade una TC para mejorar la localización y la corrección de atenuación.

La SPECT es una prueba segura, pero es importante informar al médico sobre cualquier alergia o condición médica. La exposición a la radiación es mínima y, generalmente no causa efectos secundarios. Es una técnica que se utiliza en combinación con otras pruebas de diagnóstico, como el Electroencefalograma y la Resonancia magnética.

Al igual que la anterior, no esta disponible en todos los hospitales, por su alto coste y la alta especialización que deben tener el personal que esta al cargo de la misma.

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Magnetoencefalografía (MEG) y SEEG

La MEG registra los campos magnéticos generados por la actividad eléctrica cerebral, ofreciendo excelente resolución temporal sin radiación ni contacto. Se utiliza en planificación quirúrgica de epilepsia refractaria y mapeo de áreas elocuentes del cerebro. A menudo se combina con EEG para mejorar la precisión en la localización.

Por otro lado, la SEEG es una técnica invasiva que emplea electrodos de profundidad implantados estereotácticamente. Proporciona un muestreo tridimensional de las redes neuronales y permite localizar con precisión la zona epileptógena cuando los métodos no invasivos no son suficientes. Está indicada en epilepsia refractaria candidata a cirugía o neuromodulación.

FAQ

Preguntas Frecuentes Sobre Principales pruebas diagnósticas

¿El EEG duele o tiene efectos secundarios?

No. El EEG es una prueba completamente indolora y no invasiva. Los electrodos se colocan sobre el cuero cabelludo con un gel conductor o un gorro especial. No emite radiación ni corriente eléctrica.

¿Un EEG normal descarta la epilepsia?

No. Un EEG de rutina normal no descarta la epilepsia. Muchas personas con epilepsia tienen EEG normales entre crisis. Por eso pueden ser necesarias pruebas más prolongadas (video-EEG de 24 horas) o con privación de sueño para aumentar la sensibilidad.

¿Qué diferencia hay entre MEG y EEG?

Ambas miden actividad cerebral, pero el EEG registra potenciales eléctricos en el cuero cabelludo, mientras que la MEG detecta campos magnéticos. La MEG ofrece mejor resolución espacial para estructuras superficiales y no requiere contacto con el cuero cabelludo, pero tiene menor sensibilidad a estructuras profundas y es más costosa.

¿Qué es la SEEG y cuándo se utiliza?

La SEEG (estereoelectroencefalografía) es una técnica invasiva que utiliza electrodos de profundidad implantados en el cerebro para localizar con precisión el origen de las crisis. Se utiliza en epilepsia refractaria cuando las pruebas no invasivas no han podido determinar el foco epileptógeno y se plantea cirugía o neuromodulación.

¿Cuánto tiempo dura una monitorización con SEEG?

La monitorización con SEEG suele durar entre varios días y algunas semanas. Durante este tiempo, el paciente permanece hospitalizado bajo observación continua mientras se registra la actividad cerebral y se espera la ocurrencia de crisis para localizar su origen.

¿Es lo mismo una PET que un SPECT?

No. Aunque puedan parecer lo mismo y ambas inyecten un radiofármaco para mapear cómo funcionan los órganos y tejidos a nivel molecular, difieren en la tecnología que utilizan, su resolución y sus principales aplicaciones. El SPECT detecta fotones individuales emitidos por el marcador. El PET detecta positrones, que chocan con los electrones del cuerpo, emitiendo dos fotones simultáneos en direcciones opuestas.

¿Es seguro hacerse una Resonancia Magnética Nuclear Cerebral?

Si, es muy seguro. Es una prueba no invasiva y no emite radiación ionizante (como las radiografías o el TAC), por lo que no es nociva para el organismo y puede repetirse sin riesgos de acumulación. Hay que tener algunas precauciones, pues el potente campo magnético atrae metales. Deben retirarse joyas, relojes y otros accesorios. Ciertos implantes (marcapasos, desfibriladores, algunos clips para aneurismas) son incompatibles y podrían ser peligrosos. Además, en el primer trimestre de embarazo, suelen ser desaconsejadas, a no ser que sean medicamente urgentes.

 

Un diagnóstico preciso es el primer paso

Contar con las pruebas adecuadas y su correcta interpretación marca la diferencia en el manejo de la epilepsia.

Si tú o un familiar necesitan una evaluación neurológica, agenda una consulta y da el primer paso hacia un diagnóstico claro y un tratamiento personalizado.

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